Mesa tapada

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Cada mañana Fernando se levanta temprano, se limpia los dientes, toma unos mates y observa en las penumbras a sus hijos durmiendo aún, en la misma habitación-cocina-living-comedor donde conviven diariamente. Y sale caminando con el frío hasta la obra, donde le mete una jornada de 12 horas.

Y en el trabajo, al mediodía suena la radio mientras se clava unos choris con sus compañeros de trabajo. Se mueven para no perder el calor y acercan las manos al fuego. Putean porque no hay ningún jefe y todavía no cobran. Que la semana que viene, que si no te gusta te vas, que quédate en el molde, que todavía no pagó la provincia, que la crisis y la puta que lo parió.

Putean y mastican bronca por la impotencia del laburante que trabaja sin parar. Padecen de la explotación y el maltrato del trabajador sin opción. Y se hace un silencio. Y la radio suena. Que detuvieron por corrupción a Cisterna, Oca y Carpintero, que allanaron a la esposa del ex gobernador Das Neves, que secuestraron dólares, que empresarios de la construcción y hasta un periodista están detenidos…

Y la indignación revienta en insultos y reclamos. Y claro… no es para menos. Administran los bienes públicos y terminan robándole a cada uno de los que le  toca pelearla con el cuerpo todos los días. Y así lo sienten los trabajadores.

 

Rezos

 

En la conferencia que brindaron los funcionarios judiciales y policiales que están conduciendo la investigación, se les preguntó por la denominación del operativo “Revelación”. El comisario Juan Carlos Núñez dijo que las personas involucradas conformaban un grupo de rezo. Lejos de recurrir a brujas y más cercanos a la fé, en la escuchas se registraron confesiones y rezos, que evidentemente no deberían cuestionarse mucho los pecados como la mentira, la traición y el robo.

¿Qué le pedirían a Dios? Más impunidad, más poder y derechos robados, más acumulación, más abundancia, más dinero… ¿Que no los descubran?

Mientras tanto, muchos sólo miran la estampita de San Cayetano pidiendo por pan y trabajo.

 

Veneno

 

¿Qué tipo de autoridad moral tiene un funcionario que se queda con el dinero público, o el empresario que coimea al representante del Estado para ganar una licitación? Quizás, sólo queda como corolario final más impotencia e indignación en la población del Chubut, que entra con forma de odio, casi como un veneno en pequeñas dosis que va enfermando de injusticia.

Los trabajadores todavía siguen, se indignan y tienen fuerzas para insultar, pero muchos  desocupados caen, mientras la perversa postal de la corrupción sigue intoxicando los valores sociales.

Conocer los entramados de la investigación y ver a la Justicia actuar genera una contradictoria posición de indignación y esperanza, pero sin perder el contexto de daño social que provocan hechos de esta naturaleza.

Hoy, mientras Fernando salía de su casa caminando contra el frío a trabajar, se realizaron 26 allanamientos y se ordenaron 11 detenciones, por asociación ilícita, cohecho y delitos contra la administración pública. A las 8 terminó su turno y miró el celular. Vió esa foto del allanamiento en la casa de los Das Neves; y ahora la imagen de la mesa tapada de dinero no se le puede borrar de la cabeza. Y yo sigo sin cobrar, piensa, mientras arrastra sus pasos hacia su casa.

 

Por Carlos Tapia para DDS.